Los veteranos de guerra antiimperialistas preguntan:
¿Podemos oponernos a la guerra
a la vez que “Apoyamos a los soldados”?

El 21 y 22 de marzo, más de mil poderosos misiles crucero y dos mil de otros golpearon Irak y especialmente su capital, Bagdad. La guerra yanqui de “shock y temor” contra Irak comenzó mientras el mundo observaba con furia. Nunca en la historia una guerra había tenido tan poderosa oposición incluso antes de iniciada.

Sabemos que, al igual que nosotros, muchos otros en el movimiento contra la guerra también tienen herma-nos, hermanas, familiares y amigos en las fuerzas militares. Al igual que usted, no queremos verlos muertos, lisia-dos o despedazados por el resto de sus vidas. El gobierno y los medios de comunicación nos están diciendo que ahora que ha comenzado la guerra tenemos que congregarnos tras las tropas y si no lo hacemos somos antipatrio-tas o queremos perjudicar a los soldados. Seamos claros: no sólo es el gobierno que el utiliza a los soldados como carne de cañón en su injusta guerra, sino que también está utilizando a los soldados en una campaña política y de opinión pública diseñada para dividir y dispersar el movimiento contra la guerra. Como veteranos de las fuerzas militares estadounidenses tenemos algo que decir sobre esto.

El llamado a Apoyar a los soldados apunta a los ciudadanos comunes, a usted y a mí. Apunta a desactivarnos ahora que la guerra ha comenzado, precisamente cuando necesitamos ser lo más fuertes en nuestra oposición a esta injusta, inmoral e ilegal guerra. Históricamente ha sido utilizado para confundir y abusar de los sentimientos y emociones que tenemos por los hombres y mujeres en uniforme a quienes no queremos ver perjudicados. Se supo-ne que es para hacernos sentir culpables y cuestionar el patriotismo de quienes se oponen a la guerra. No importa quién los pone a ellos en peligro en primer lugar al iniciar la guerra. No importa quién les hace daño con drogas experimentales y con el horror de las armas de uranio empobrecido. Nuestros sentimientos por nuestros seres que-ridos son utilizados para redefinir los términos del debate y arrastrarnos a su paseo halándonos de nuestros senti-mientos. Se nos dice que es nuestro deber patriótico congregarnos como nación tras sus tropas. El gobierno cuenta con nuestra confusión para enturbiar los verdaderos asuntos e inspirar una respuesta de arrodillamiento emocional en apoyo a su guerra. Pero apoyar a los soldados es apoyar la guerra y eso es algo que nos rehusamos a hacer.

El gobierno estadounidense no apoya a los soldados en sentido REAL. Sólo miremos las estadísticas de cuántos veteranos sin techo hay o hablemos con cualquier veterano que trata de obtener atención médica decente a la Administración de Veteranos. ¿Por qué es que hay 1/3 de los soldados de la Guerra del Golfo de 1991 enfer-mos, 1/4 están discapacitados y les lleva un promedio de 7 meses conseguir una cita médica? El gobierno federal está recortando los beneficios de los veteranos mientras hablamos. Su apoyo a los soldados está lleno de promesas vacías.

¿Qué es un “soldado”? Un soldado, para decirlo sin rodeos, es la pieza fundamental de la máquina de guerra estadounidense que existe por una razón: para librar la guerra. Para tener éxito en la guerra, una máquina de guerra tiene que tener soldados disciplinados y entrenados. Soldados que tienen que obedecer todas las órdenes sin cues-tionar. Soldados que soltarán la bomba, lanzarán el misil crucero, dispararán el fusil cuando se les diga. La última cosa que necesita una máquina de guerra es soldados que hagan preguntas y tomen sus propias decisiones sobre qué órdenes seguir. Esto es precisamente lo que el Llamado de Conciencia de los Veteranos* les pide que haga.

Los veteranos sabemos esto porque fuimos soldados. Obedecimos órdenes y cometimos atrocidades así que sabemos a dónde están siendo dirigidos los soldados y qué se les está ordenando hacer. Sabemos que si se apoya a los soldados, los soldados les llevarán a un futuro de hechura imperialista: al infierno que es su nuevo orden mun-dial. La máquina de guerra estadounidense no es, y no puede ser, una fuerza para la “liberación”. Las fuerzas mili-tares estadounidenses utilizan a sus soldados como una fuerza para la conquista imperial. ¿Acaso hubo algo de valentía en lo que las fuerzas militares norteamericanas hicieron hacer a los soldados en la primera Guerra del Golfo? ¿Acaso hubo algo honorable en derrotar, mediante el abrumador poderío aéreo, a un oponente en inferiori-dad?

Ésta es una guerra injusta, una guerra de conquista lanzada por EEUU. Ellos han creado esta situación y han puesto la mano de los soldados en el gatillo. Mientras las bajas crecen tenemos que ser claros: No apoyamos esto. No apoyamos esta guerra y no podemos apoyar a los soldados que hacen esto. Aun cuando son nuestros hermanos y hermanas. No podemos apoyar el que el gobierno estadounidense los convierta en máquinas asesinas, acabadas con pesadillas, adicción al alcohol y las drogas y con una vida de horror que enfrentarán si vuelven a casa vivos.

Soldados

Un soldado es un invento de las fuerzas militares,
Un artículo en el campo de batalla para usar y desechar.
Como una cáscara vacía.
Un soldado obedece sin preguntar,
No reflexiona sobre el significado
De los Principios de Nuremberg.

Un soldado es un invento de las fuerzas militares.
Puede dársele un “antídoto” contra gas nervioso
Que le permitirá combatir un tiempo más,
Pero no lo preservará de morir.
Se le pueden suministrar drogas experimentales
Sin su permiso.

Un soldado es un invento de las fuerzas militares.
Puede ser enviado a casa en una talega para cadáveres,
O llevado en andas
Para llenar una cama recién desocupada
De soldados de la anterior guerra.

Un soldado es un invento de las fuerzas militares.
Un soldado muerto es una “baja” si es de EE.UU.,
O un “daño colateral” si es de Irak.
Puede ser hombre o mujer
(la guerra es una asesina que da iguales oportunidades).
Un soldado es propiedad de las fuerzas militares.

Lo que los hombres y mujeres del ejército estadounidense realmente necesitan no es inmerecido apoyo, lo que ellos necesitan es saber la verdad que está tras las órdenes que se espera que lleven a cabo es esta ilegal e in-moral guerra. Necesitan saber que las decisiones que tomen y las consecuencias de estas órdenes pueden perse-guirlos por el resto de sus vidas. Necesitan ser desafiados a cuestionar la moralidad de esta guerra. Los que estamos en el movimiento contra la guerra necesitamos animar a los que están en las fuerzas militares a seguir su conciencia y a hacer lo correcto. Necesitamos comprometernos con los soldados que se rehusan a combatir y apoyarlos. Eso es lo que muchos veteranos de las fuerzas militares estadounidenses están haciendo ahora. Necesitamos popularizar las posiciones de estos verdaderos héroes y se necesita el apoyo y la estructura organizada para ayudar a los soldados resistidores en sus batallas legales y políticas.

En serio: es el gobierno estadounidense el que está poniendo en peligro a los que están en las fuerzas militares, empujándolos a matar o morir. El gobierno cree que nuestros “intereses vitales” como el control del petróleo del Medio Oriente, pesa más que los derechos de los iraquíes a una nación soberana. Es el gobierno el que considera a los que están en las fuerzas militares como desechables, poniéndolos en peligro para satisfacer sus propias ambiciones. Es el gobierno el que les volteará la espalda a los que están en las fuerzas militares cuando hayan regresado y estén sufriendo los efectos de haber estado involucrados en esta guerra. ¿Quiénes los apoyarán cuando se den cuenta de que han sido utilizados y luego desechados?

Por tanto si el gobierno y sus fuerzas militares libran una injusta guerra que pone en peligro a sus soldados, ¿debemos entibiar nuestra oposición porque ellos son “nuestros” soldados? ¿No dice esto realmente que las vidas de los soldados estadounidenses son más valiosas y que las de los iraquíes velen menos? ¿Y los que están en las fuerzas militares no están menos en peligro si siguen su conciencia y se rehusan a participar en otra matanza del Golfo?

Como antiimperialistas y veteranos de las fuerzas militares estadounidenses, no podemos caer por ese cami-no; no caeremos tras el llamado del gobierno a apoyar a los soldados. Los soldados son responsables por sus ac-ciones mientras estén en las fuerzas militares estadounidenses, como nosotros lo fuimos. Ellos, al igual que noso-tros, tienen que llegar a su propia comprensión de su papel en la máquina de guerra y luego actuar según su con-ciencia. Cuando ellos hacen esto, dejan de ser soldados y nosotros nos pondremos de su lado y los apoyaremos. En cuanto a la consigna “Tráiganlos a casa”, sólo un movimiento lo suficientemente poderoso para desafiar a la máquina de guerra estadounidense tendrá la oportunidad de obligarlos a retirar sus tropas. Este es el reto y la tarea que tenemos ante nosotros; un reto que tenemos que seguir elevando y tenemos que cumplir.

• ¡Parar la guerra contra Irak! ¡El pueblo iraquí son nuestras hermanas y hermanos!
• ¡Apoyar a los soldados que hacen lo correcto —Apoyar la resistencia de los soldados!
• ¡Llevar la verdad a los soldados!

*Llamado de consciencia de los veteranos a los soldados en servicio activo y reservistas, declaración firmada por más de mil veteranos llamando a los soldados a hacer lo correcto: www.calltoconscience.net o escriba a VVAWAI para más infor-mación.

Veteranos de Vietnam Contra la Guerra – Antiimperialistas (VVAWAI)

P.O. Box 21604 — Seattle, WA 98111-3604 —206.374.2215

email: thevets@vvawai.org — Página Web: www.vvawai.org

[Marzo de 2003]
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