24 de octubre de 2005

Dirigentes maoístas secuestrados reaparecen en una corte de Katmandú

Dos dirigentes del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), cuyo paradero se desconocía después de su secuestro en India y su entrega al Ejército Real de Nepal (ERN), finalmente fueron presentados públicamente, en una corte en Katmandú, donde el juez ordenó que permanecieran en una cárcel civil hasta su juicio.

Matrika Prasad Yadav, miembro del Buró Político del partido y Suresh Ale Magar, miembro del Comité Central se encuentran en manos de las fuerzas armadas de la monarquía de Nepal desde febrero de 2004. El año pasado, el diario semanal clandestino Janadesh reportó que fueron sometidos a tortura por lo que respondieron con una huelga de hambre. Debido a la presión política internacional, las autoridades se vieron obligadas a presentarlos en una corte civil el 30 de septiembre. Cuando los presentaron, ambos con entusiasmo gritaron: "¡Viva a la guerra popular maoísta! ¡Viva la República Popular de Nepal! ¡Abajo la monarquía!"

Después de varias tormentosas apariciones en la corte, donde ambos declararon que el rey de Nepal, y no los maoístas, debería ser juzgado por terrorismo, las sesiones se suspendieron. El 19 de octubre el juez ordenó que Yadav y Ale Magar esperaran en prisión su proceso bajo la Ley del Control y Castigo de Actividades Destructivas y Terroristas (TADO, por sus siglas en inglés). Entre los cargos de que les acusa, está el de estar involucrados en la muerte del inspector general de la policía en enero de 2003.

El Janadesh del 4 de octubre informó sobre el juicio a puertas cerradas. Reportó que el camarada Ale Magar declaró que decidió incorporarse a la Guerra Popular que el PCN (M) dirige para una "completa emancipación" del pueblo. Además mencionó que asumió la responsabilidad de la sección internacional del partido. Por el cargo de matar al jefe de la policía, mencionó que es falso.

Cuando se enjuició al camarada Yadav, los jueces en lugar de preguntarle sobre el jefe de la policía, Janadesh menciona, lo bombardearon con preguntas sobre sus inclinaciones políticas, buscando pruebas para demostrar que sus convicciones eran "terroristas".

Yadav dijo que no era su partido sino el cacique del actual Estado feudal, el rey Gyanendra Shah, quien continúa con actividades terroristas. La verdadera causa de la crisis de Nepal es la monarquía y las injusticias y atrocidades que comete contra el pueblo de Nepal, y que la única solución es la abolición de la monarquía. Como empezó denunciando a Gyanendra, los jueces quisieron silenciarlo. Yadav inquirió que era su juicio y exigió que sus respuestas fueran cuidadosamente registradas. Los jueces argumentaron que no les estaba permitido escribir nada contra el rey.

Como no lo pudieron detener, Yadav repitió que el verdadero asesino era el autócrata feudal Gyanendra, quien ha asesinado más de 15 mil nepaleses. Con su ejército ha realizado miles de "desapariciones", quemado miles de hogares y violado a miles de mujeres. Yadav preguntó a los jueces: "Si son incapaces de escuchar sobre el verdadero criminal, ¿cómo es que pueden efectuar un juicio?" Volvió a mencionar sobre su encarcelamiento ilegal de dos años, y nuevamente espetó a los jueces si quieren justicia Gyanendra debería ser presentado ante la corte. Los jueces no supieron qué decir a la respuesta que Yadav dio a sus preguntas, y mejor declararon suspensión del juicio por ese día.

El camarada Yadav quiso seguir hablando, pero perdió el conocimiento. Le echaron agua sobre su rostro y cuerpo y recobró el conocimiento cinco minutos después. Se reportó que a pesar de haber sufrido maltrato y que su cuerpo mostraba signos de debilidad, su rostro no daba muestras de pena o dolor, sino que estaba muy firme en que se conociera su compromiso político e ideológico.

Los antecedentes

En el curso del surgimiento de una guerra popular, que involucra a millones de gentes que luchan contra el sistema reaccionario y construyen el poder político revolucionario en el campo por medio de las bases de apoyo para la toma del Poder en todo el país, se dice que una unidad del Ejército Popular de Liberación que operaba en la capital mató al inspector general de la policía en enero de 2003, uno de varios duros golpes que se les infligió a la monarquía y sus fuerzas armadas. Poco después la monarquía aceptó la propuesta maoísta para las negociaciones y encontrar una salida pacífica a la crisis política del país. Pero mientras éstas se realizaban en Hapure, en el mediooccidente de Nepal, el ejército real asesinó un gran número de revolucionarios maoístas en un sólo día en Doramba, Nepal oriental. Así, el régimen real, en los hechos si no en las palabras, rompió con el proceso de negociaciones. Inmediatamente el ejército de Gyanendra lanzó una campaña de cerco y aniquilamiento de dirigentes maoístas, arrestando y matando a simpatizantes maoístas y gente ordinaria, convirtiendo las escuelas en barracas del ejército real, y urdiendo complots a fin de escindir al partido maoísta.

El régimen de la India, preocupado por la pérdida de su hasta entonces añeja y sólida dominación de Nepal, apoyó a Gyanendra con el arresto de dirigentes y cuadros maoístas de diferentes niveles de Nepal en India. Las autoridades de este país arrestaron a Yadav y Ale Magar en Nueva Delhi en febrero de 2004, mintiéndole a todos que los capturaron en Lucknow, cerca de la frontera con Nepal. A pesar de una orden de la Suprema Corte en Nueva Delhi de que no se deportaran a Nepal, el gobierno de la India, de manera ilegal los entregó al Ejército Real de Nepal.

Como parte de los mismos esfuerzos en acuerdo con los feudales de Katmandú, el régimen indio arrestó a Mohan Baidhya (conocido como camarada Kiran) en junio de 2004, mientras se sometía a un tratamiento para cataratas en el estado de Bengala Occidental en la India. También capturaron a Chandra Prakash Gajurel (conocido como camarada Gaurav) y está preso sin juicio alguno desde agosto de 2003, aún cuando ya ha pasado más tiempo en la cárcel que la máxima sentencia posible por los cargos menores por los que fue arrestado.

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