

Recibimos lo siguiente de unos seguidores del Partido Comunista de Nepal (Maoísta).
La guerra popular de Nepal está pasando por una nueva fase en el largo camino hacia el poder político nacional. El Partido Comunista de Nepal (Maoísta) anunció un alto el fuego unilateral de tres meses a partir del 3 de septiembre. Con el alto el fuego, el partido ha iniciado un programa de movilizaciones de masas del 10 de septiembre al 3 de diciembre. El tema principal del plan es derrocar a la monarquía feudal y establecer una República Popular de Nepal.
El programa abarca tres fases. La fase, del 10 de septiembre al 2 de octubre, se centra en la propaganda política en todo el país, como colgar carteles en las paredes, distribuir folletos, hablar en tribunas improvisadas en las calles, hacer actividades culturales a favor de la formación de un gobierno interino, la elección de una asamblea constituyente y la fundación de la República Popular de Nepal. La fase, que durará un mes, se centrará en hacer visitas de puerta a puerta con el fin de informar al pueblo sobre la situación política actual y la política del partido. A estas actividades de relaciones públicas las acompañarán pequeños proyectos de desarrollo. La fase verá manifestaciones cada vez mayores a nivel de distritos y regiones y el despertar de las grandes masas para concretar el plan propuesto por el partido.
La declaración del alto el fuego unilateral provocó grandes repercusiones políticas inmediatas, en Nepal e internacionalmente. Voces de los partidos parlamentarios nepaleses, la ONU y la Unión Europea le han dado una bienvenida. Los medios de comunicación nepaleses informaron de expresiones de apoyo del exterior y de una amplia variedad de fuerzas nacionalistas y democráticas, que provienen de diferentes partes de la sociedad, tales como políticos y personalidades, escritores y reporteros, artistas y académicos. Hubo mucho apoyo para el alto el fuego entre las clases medias y bajas en la capital de Katmandú y en pueblos y aldeas en todo el país. La amplia opinión pública que apoya la fundación de una República Popular de Nepal supone una presión tremenda para los autócratas feudales de la Singha Durbar (la sede oficial del gobierno) y del palacio real en Katmandú.
Al explicar los objetivos del alto el fuego unilateral, el presidente del PCN (M), el camarada Prachanda, dijo al semanario Janadesh : "La declaración de un alto el fuego tiene como meta crear una atmósfera a nivel nacional e internacional a favor de una salida política que mira hacia adelante, alentando a los siete partidos políticos a unirse a la lucha compartida, a apuntar sus agendas tácticas directamente hacia delante, a reforzar la lucha de varios sectores de la sociedad civil, a incrementar la presión política contra el viejo Estado y a fortalecer las relaciones públicas respetando los deseos y sentimientos de las amplias masas populares".
El presidente Prachanda señaló que "no hay posibilidad de diálogo con el viejo Estado, lo que no tendría sentido".
El partido ha estado dirigiendo una guerra popular desde febrero de 1996 para llevar a cabo una Revolución de Nueva Democracia y luego avanzar hacia el socialismo y el comunismo. El PCN (Maoísta) ha entrado en negociaciones dos veces en el pasado y durante esos momentos políticos, se movilizaron millones de nepaleses a lo largo del país a favor de la revolución. Aunque está totalmente aislada de las masas, la monarquía no ha entregado el poder político al pueblo por medios pacíficos, sino que ha utilizado la brutalidad para aplastar sus deseos revolucionarios. En lugar de respetar el proceso de paz, los reaccionarios gobernantes han matado a miles de personas, violado a mujeres, robado la propiedad del pueblo y quemado sus casas. El partido ha respondido dándole golpes mortales a nivel militar al Ejército Real (ERN). El régimen reaccionario ha demostrado que no tiene ninguna intención de entregar el poder político al pueblo pacíficamente y que una guerra popular es necesaria para poner fin a la guerra injusta impuesta por los reaccionarios.
La declaración del presidente Prachanda advierte al rey Gyanendra Shah: "Si el régimen real ve en la responsabilidad que hemos asumido hacia el pueblo y una salida política una señal de debilidad y responde de manera aventurerista acelerando sus actividades militares y extendiendo los campamentos del ERN, quisiéramos hacer saber que romperemos el alto el fuego en cualquier momento y que lanzaremos una serie de ataques a un nuevo nivel".
La declaración del partido de un alto el fuego unilateral presenta graves desafíos en el país y en el mundo.
El primer y más importante desafío es hacia el rey. Una indicación del gran terremoto político que ha sacudido el palacio real ha sido la cancelación a última hora de la visita que Gyanendra Shah tenía programado a la sede de la ONU en Nueva York. Este conocido narcotraficante tenía pensado participar en la sesión de apertura anual de la Asamblea General para contarles a los monstruos más grandes de la tierra (tales como Bush y Cía. de Estados Unidos) que necesite más armas para matar a más nepaleses. Y estos monstruos necesitan a un lacayo fascista como Gyanendra. "El trastorno [causado por el alto el fuego] es tan severo", dijo un periódico nepalés, "que el texto preparado por expertos reales, que trabajaron día y noche durante un mes para que el rey pudiera leerlo en la ONU , ya no sirve de nada".
El segundo desafío es a los partidos parlamentarios, a ver si toman partido con el pueblo y el nuevo poder político en ciernes, o con el bando de la monarquía feudal moribunda. A pesar de que hace poco el Partido del Congreso Nepalés quitó su promesa de lealtad hacia una "monarquía constitucional" de su programa y que el Partido Comunista Unido Marxista Leninista (UML) acababa de hacer algo similar declarándose a favor de la lucha por una república, continúan vacilando. Esta vacilación política se expresa profundamente en una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan. La carta, firmada por siete partidos parlamentarios y entregada al enviado de la ONU en Katmandú, insta a Annan a no dejar que el "viejo gobierno anticonstitucional" participe en la Asamblea General. Agrega: "Nosotros, como representantes de siete partidos políticos principales, nos hemos unido y hecho pública nuestra plataforma común. En ella proponemos la restauración de la Tercera Cámara de Representantes, la formación de un gobierno de consenso de todos los partidos, elecciones libres, justas y pacíficas para la asamblea constituyente después de negociaciones por la paz con los maoístas insurgentes y la reestructuración global del Estado como salida a la crisis actual".
La "restauración de la Tercera Cámara de Representantes" significa reestablecer el parlamento. Esto no puede llevar sino a la continuación del sistema semifeudal y semicolonial de Nepal (como país que es independiente en nombre pero con un gobierno de fuerzas feudales y grandes capitalistas que dependen completamente del imperialismo). A pesar de la masacre del antiguo rey que trajo al poder a Gyanendra en 2001 y de que éste disolvió el gobierno parlamentario en 2002 y asumió el poder ejecutivo absoluto por medio del golpe de Estado del 1º de febrero de 2005, los parlamentarios siempre se han negado a apoyar la abolición de la monarquía como tarea inmediata, debido a su carácter antipopular.
El presidente Prachanda dijo claramente: "La responsabilidad principal para encontrar una salida política recae en los partidos políticos". Advirtió las "conspiraciones" que "pondrían fin a la existencia de Nepal declarándolo un Estado fallido". En lugar de analizar profundamente la situación grave, los partidos parlamentarios se han lanzado servilmente a los brazos de las potencias imperialistas y exigido que el Ejército Popular de Liberación deponga las armas y que el partido maoísta se comprometa al sistema reaccionario parlamentario. La declaración del alto el fuego ha abierto la puerta para que los parlamentarios avancen y ayuden a derrocar a la monarquía feudal si de verdad están comprometidos a servir al pueblo. Por tanto, si los cambios al programa del Partido del Congreso Nepalés y la declaración a favor de una república del UML no son sino fichas de regateo para llegar a un acuerdo con Gyanendra, si su propósito es proteger a la monarquía feudal, la historia les dejará atrás.
El tercer desafío es a los imperialistas belicistas que ha estado socavando el derecho del pueblo nepalés a la soberanía, prosperidad y autoestima. Estos monstruos han soñado con una intervención armada extranjera con el aval de la ONU bajo el pretexto de la guerra civil de Nepal. Gyanendra Shah, prudente títere de las fuerzas imperialistas y expansionistas, preferiría ver un ejército extranjero desfilando por tierra nepalesa y un sistema anticuado dependiente de la matanza de miles de personas, que ceder el poder político al pueblo nepalés. La declaración de un alto el fuego unilateral tiene como meta dar un golpe a los planes de los imperialistas.
Se han oído reacciones mixtas al alto el fuego. De parte del viejo gobierno, Tanka Dhakal dijo: "Se duda de la sinceridad de la oferta de una tregua, ya que hemos visto en el pasado que han ignorado semejantes compromisos una y otra vez". En respuesta a la declaración de la monarquía, un líder del Partido del Congreso Nepalés dijo: "[La monarquía] se ha olvidado su responsabilidad hacia el pueblo ya que recurre a la represión y no busca consolidar la paz y la democracia". Asimismo, el líder del UML Jhalnath Khanal dijo: "Detecto un lenguaje de pánico en la declaración del gobierno. O bien quiere deshacer el proceso de paz o lo quiere ignorar". Otro líder del partido del Congreso Democrático dijo: "La prioridad del pueblo es la paz, pero el gobierno favorece operaciones militares en lugar de una salida política, lo que es muy trágico". Un activista de derechos humanos dijo: "La respuesta inmadura del gobierno puso al desnudo su verdadera naturaleza".
Crece el aislamiento del reaccionario régimen de Nepal. Se perfila la posibilidad del colapso del moribundo sistema monárquico.