5 de septiembre de 2005

Rolpa, Nepal: Edificando el camino hacia el futuro

Actualmente, decenas de miles de personas están construyendo una gran carretera en un terreno difícil en Rolpa, esto es posible porque detentan el poder político. Rolpa es una región rezagada del país, además de alejada de la capital Katmandú y de otros centros económicos y turísticos importantes del país. Desde que esta región fue anexada por la fuerza al reino de Nepal en el siglo 18, las autoridades centrales no han hecho nada para mejorar los estándares de vida de la gente. En el corazón de esta región se halla el distrito de Rolpa, donde viven 70 mil campesinos que sobreviven de lo que siembran al pie de las colinas de los montes Himalaya. En Rolpa vive gente de diferentes nacionalidades siendo la magar la que predomina, cuyo idioma es muy diferente al idioma oficial del país (nepalí). Como el cultivo de sus campos es insuficiente para alimentarse todo un año, se ven en la necesidad de trabajar la mitad del año en el vecino país de la India, ganando poco más de un dólar diario, de donde tienen que deducir sus gastos. Las mujeres se encargan de la mayor parte de la siembra de maíz, trigo y cebada.

Recientemente Rolpa se conoce más en el mundo como centro de la insurgencia que dirige el Partido Comunista de Nepal (Maoísta). A pesar de que la población de Rolpa ha tenido que padecer los ataques del Ejército Real de Nepal, el ánimo del pueblo es optimista y excitante. Hombres y mujeres en Rolpa se han levantado de una manera extraña para el mundo actual, se atrevieron a tomar el futuro en sus propias manos. Para muchos significa la participación en una guerra revolucionaria que ha crecido a pasos agigantados desde su inicio en 1996. Pero como señalaron los revolucionarios en Nepal, la insurrección que ellos dirigen no es sólo una batalla militar, es una Guerra Popular con la movilización de campesinos, obreros, estudiantes y otros sectores que luchan en todas las esferas por acabar con el caduco régimen semifeudal encabezado por el rey quien proclama ser la reencarnación de "Dios" en la tierra.

Actualmente para todos los que observan esta lucha les queda claro que la mayor parte del campo de Nepal ha sido liberado del control del régimen del rey. Y grandes transformaciones se han suscitado en la vida de esta gente. Las dos más importantes son el rompimiento con el bárbaro y antiguo sistema de castas, y la lucha por que las mujeres tomen parte activa en todos los aspectos de la sociedad, aboliendo el matrimonio con niñas y más. La revolución ahora está ante un gran desafío: la construcción de un sistema económico basado en esfuerzos propios del pueblo, y una economía independiente al sistema imperialista mundial, y que termine con las desigualdades e injusticias que por tanto tiempo han prevalecido en Nepal.

Un factor que ha mantenido a Nepal en el atraso económico y cultural ha sido la falta de vías de comunicación de los campesinos de zonas como Rolpa que les permita comercializar con sus vecinos más próximos. Prácticamente no hay caminos en las zonas montañosas de Nepal y su carencia es una de las profundas necesidades del pueblo. Los gobiernos anteriores han hecho muy poco por construir caminos. Ello significa por ejemplo que los campesinos no pueden comercializar sus manzanas, que se dan muy bien en las laderas de Rolpa, por el grano que necesitan. También es difícil trasladar a sus enfermos al hospital. Es decir, excepto los que se ven obligados a salir a trabajar en India, mucha gente no ha salido siquiera a los distritos vecinos.

Rolpa es el centro de la Región Autónoma Magar, llamada así porque la mayoría pertenece a los magares, una de las tantas nacionalidades de Nepal que ha sido oprimida por el gobierno central. Bajo dirección del partido, ante una reunión de 75 mil personas se conformaron la Región Autónoma y un gobierno local en enero de 2004. Este es el principio del cambio. Se decidió iniciar la construcción de 92 km de carretera a través del corazón de Rolpa. El SNUMQG tuvo la oportunidad de entrevistar al dirigente de esta región autónoma: Samtosh Buddha Magar, un viejo dirigente de la resistencia popular en Rolpa.

Samtosh explicó que la construcción del camino desde un principio se apoyó en los campesinos. Las familias se organizaron para enviar a una persona a trabajar por 15 días, 10 si la persona venía de un distrito lejano que le tomara varios días de camino para llegar al lugar de construcción. Carecían de equipo para mover la tierra y el único martillo neumático que tenían se rompió. En su lugar utilizan picos y palas y ocasionalmente dinamita para avanzar el camino a través de las montañas. Está el reto de construir 100 puentes, entre ellos 15 grandes. El ancho del camino es para que pasen dos vehículos sin ningún problema. Aun cuando vehículos con motor ya recorren los 14 km del camino de grava, se proyecta como mayor beneficio el uso de caballos, ni hablar de que el camino es menos difícil a pie que los senderos escarpados de las laderas. Samtosh, continúa: además de los beneficios económicos inmediatos, también servirá para "cambiar concepciones de la gente. La visión feudal aún existe. Cualquier cosa nueva cambia el punto de vista de la gente. El camino es la principal conexión a la ciudad, que es un vehículo de cultura".

El hecho de que la gente esté construyendo el camino con poco más que sus manos y espaldas, es una fuente de gran orgullo por toda la región. La gente lo llama "el camino de los mártires" en honor a todos los caídos en la lucha revolucionaria. Mientras que gobiernos anteriores no hicieron nada para beneficio de la gente, ahora se muestra un avance fenomenal del camino: el 35% se construyó en los primeros seis meses, cuando originalmente el plan de los maoístas lo proyectaba a tres años; es un ejemplo de lo que es posible alcanzar cuando se desencadena el entusiasmo y capacidad de trabajo de la gente. Es una prueba viviente de que es posible desarrollar otro camino que no requiere la ayuda ni la supervisión de los países imperialistas y que realmente sirva a los intereses del pueblo.

Las decenas de miles de voluntarios que están participando en la construcción de este camino es el más grande acontecimiento político en la vida de toda la región. La mayoría viene como parte de un grupo de alguna aldea u organización de masas. Los que pueden, llevan consigo su propio alimento para no afectar a la gente de la aldea inmediata; en el caso de los que no pueden, por ser muy pobres, las organizaciones locales se encargan de proporcionársela.

Un campesino de edad media de nacionalidad tharu, del valle Dang, un área fértil del sur de Rolpa y cercana a la frontera con India regresó de trabajar en el camino durante ocho días (además de los días que le tomó ir y regresar). Era la primera vez que se encontraba en la zona montañosa del país. Comentó que fue una gran experiencia trabajar con gente de diferentes nacionalidades del oeste de Nepal. "Fue muy divertido, no me pareció un trabajo". Su grupo incluía una docena de personas de una asociación campesina local que organizó lo de la comida colectivamente.

El que la mayoría de los voluntarios sean hombres, es un reflejo de que a las mujeres con niños se les dificulta desplazarse. Sin embargo, muchas mujeres participan de diferentes maneras en este proyecto y no son menos entusiastas respecto a la importancia del proyecto.

Ya se observan señales de comercio a lo largo del camino: una tienda pequeña, gente que transporta cosas, alquiler de caballos y más. El transporte es crucial para un desarrollo económico y cultural que por largo tiempo fue minado por el sistema reaccionario. Es fácil ver cómo este tipo de desarrollo económico puede facilitar el surgimiento del capitalismo en un país atrasado y semifeudal como Nepal. A su vez, el proyecto de la carretera es una profunda ilustración de lo que Mao Tsetung describió como la "revolución de nueva democracia" que apunta al feudalismo, capitalismo burocrático e imperialismo (es decir los grandes capitalistas y sus lazos con los imperialistas y terratenientes). Mao señaló que la revolución de nueva democracia "abre la puerta al capitalismo, pero abre más la puerta al socialismo". Es decir, acabando con el atraso del feudalismo y rompiendo las cadenas del imperialismo se puede desarrollar un capitalismo nacional, pero la dirección del partido comunista y la clase trabajadora pueden dirigir la energía desencadenada de las masas en una dirección diferente, hacia la construcción de una sociedad socialista y a la larga hacia el comunismo mundial. Es fácil ver en los rostros de los voluntarios del camino que están motivados más que por una promesa de un beneficio económico inmediato. La posibilidad de edificar un sistema económico y social basado en la cooperación y esfuerzos propios, sin explotación, está acercándose cada vez más.

Para los dirigentes revolucionarios, el camino es además un "autoexamen", como Samtosh señaló, "para ver si la gente viene cuando le llamamos. Para ver si podemos terminar nuestro plan. ¿Qué no podemos hacer si tenemos todo el poder?"

Los primeres resultados de este "examen" son más que satisfactorios. Como Samtosh mencionó: "Tenemos gran confianza de poder hacer algo si tenemos poder. Tenemos la confianza en las masas. Aún sin el poder nacional, miren lo que estamos haciendo".

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