

El camarada Prachanda, presidente del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN (M)], ha convocado a un bandh (paro nacional) de 11 días del 2 al 12 de abril, con el objetivo de generar una tormenta de lucha para barrer el gobierno feudal de Gyanendra Shah. El plan del partido, anunciado el 13 de marzo, llama a prepararse con extensas movilizaciones populares y acciones militares del 14 de marzo al 1º de abril. Prachanda también instó a los partidos políticos parlamentarios a unirse contra el autócrata feudal Gyanendra Shah y a construir un consenso concreto para la lucha a fin de dirigir a las masas de manera unificada.
El 1º de febrero de 2005, el rey disolvió el parlamento y asumió el poder ejecutivo absoluto con el apoyo del Ejército Real (ERN) y una minúscula camarilla feudal. Censuró las publicaciones en nepalí que todavía se editaban, no permitió que las emisoras radiales de FM trasmitieran noticias, prohibió que defensores de derechos humanos viajaran a las zonas en que el ERN y los esbirros patrocinados por el gobierno incendiaban casas. Primero, arrestó a los líderes de los partidos parlamentarios y luego, para dividirlos, mantuvo a algunos bajo arresto domiciliario y puso a otros en libertad.
El rey ha estado organizando en vano mítines bajo el control del ERN. Con motivo del “día nacional” de Phalgun 7 (el 1º de marzo según el calendario solar), los partidos parlamentarios celebraron una protesta en Katmandú. El rey respondió cortando las líneas telefónicas en todo el país y parando todo el tránsito. Soldados del ERN llevaron a cientos de escolares a la ceremonia en Tudikhel y todos los oficiales tuvieron una asistencia obligatoria. Se realizaron actos similares en el resto del país con los auspicios del ERN. A diario una veintena de personas salen a la calle y corean lemas en apoyo el golpe de Estado del 1º de febrero.
El padre del rey, el rey Mahendra, hizo lo mismo en 1962: destituyó al parlamento, metió a la cárcel a los líderes del parlamento e impuso el fascista sistema panchayat, en que la ciudadanía no tenía derechos políticos. Proscribió los partidos y los reemplazó con consejos reales. Movilizó puñados de personas con órdenes de corear lemas a favor de su golpe. Escindió los partidos políticos. Reprimió brutalmente las luchas populares. Asesinaron o encarcelaron a muchos campesinos y estudiantes, el núcleo de la lucha de ese entonces. El sistema fascista reinó 30 años. . . hasta 1990.
El actual rey tiene antecedentes criminales de contrabandear ídolos y antiguas esculturas en el exterior, antes de que subiera al trono y no necesitara tales estratagemas lucrativas. Es dueño de una gran parte del capital comprador (dependiente del imperialismo) en el país y heredó la enorme riqueza de su hermano, el entonces rey Birendra, cuando murió en una mascare la mayoría de los integrantes de la familia real en junio de 2001. Muchos nepaleses están convencidos de que el actual rey es el autor intelectual de esa masacre. Ahora éste fantasea con la imposición de su bárbaro reino sobre la ciudadanía, tal como hizo su padre.
Tras el golpe de Estado, el PCN (M) convocó a un paro de dos días. El 12 de febrero, el partido declaró un paro y bloqueo de tránsito indefinido contra los cuarteles de distrito del gobierno y demandó que el tirano feudal suspendiera las medidas regresivas. El rey respondió cometiendo más crímenes, matando a diario, enviando sus esbirros a incendiar cientos de casas (por ejemplo, en el distrito de Kapilbastu) y reforzando su control sobre los partidos parlamentarios. Los maoístas, en las palabras de Prachanda “conscientes de su pleno compromiso con las masas populares”, para las cuales tal situación causa penuria, suspendieron el paro después de 15 días, con la advertencia de que elevarían el nivel de la lucha a otro nivel si el rey no entregara el poder al pueblo.
El rey está completamente aislado de las masas populares. En el valle de Katmandú, la ciudadanía ha apoyado los actos espontáneos de los estudiantes. Colaboraron con los manifestantes informando sobre los movimientos de la policía antimotín. En muchas zonas del campo se ven mantas y pancartas con la consigna: “Zona liberada”. Los elementos y nobleza feudales han dejado el campo o se han albergado en los cuarteles del ERN.
Prachanda ha llamado a los partidos parlamentarios a construir un consenso para la lucha con la consigna de luchar por una “República Popular Pluripartidista de Nueva Democracia de Nepal”. En tiempos previos, estos partidos no han participado en el proceso de cambiar la historia política del país. En 2001, tras la masacre de la familia real, el PCN (M) los instó a luchar por establecer la República Popular de Nepal. Se dio el popular “Diálogo de Siliguri” entre los partidos parlamentarios y la dirección maoísta en la ciudad india del mismo nombre. Pero por su carácter reaccionario y de clase y programas capitulacionistas, esos partidos no jugaron el papel positivo, ni siquiera como demócrata-burgueses, de tomar partido con el pueblo y abandonar la monarquía feudal. Siguieron apoyando al rey y la brutalidad del ERN. Su afán de poder personal y los centavitos que reciben a cambio de sus servicios al imperialismo y a los elementos feudales y burocrático-compradores nepaleses hicieron que los líderes parlamentarios se pelearan entre sí. Poco a poco, el rey dividió a esos partidos y reforzó su posición en el palacio y el ERN.
Ocurrió algo similar en octubre de 2002: el rey destituyó al gobierno parlamentario y abolió los derechos constitucionales. En ese entonces, los maoístas también llamaron a los partidos parlamentarios a tomar partido con el pueblo. Otra vez, los líderes parlamentarios no aprehendieron las necesidades del momento. No se apoyaron en las masas, el poder político revolucionario del pueblo y el Ejército Popular de Liberación, sino siguieron sirviendo al rey feudal y sus amos imperialistas. De nuevo, no aprovecharon la oportunidad de tomar partido con el pueblo.
Cuanto más los partidos parlamentarios laman las botas de los imperialistas y de los reaccionarios feudales, más el rey no les hace caso. Muchos líderes parlamentarios ahora están bajo arresto domiciliario; cientos de sus cuadros están en la cárcel; se esfuma su futuro en la política del país y apuestan a sobrevivir de las bondades del rey y sus amos imperialistas. Hasta ahora, no han recobrado su astucia política.
La monarquía feudal, arrinconada en los cuarteles del ERN, aislada de las masas y odiadas por las masas de Nepal y de todo el mundo, está tan podrida que la raíz de un diente podrido. Son grandes los retos por venir pero se puede vislumbrar la posibilidad de un brillante futuro.