| Violencia contra la mujer ¡NUNCA MÁS! |
Tame (Arauca), octubre 2010. Jenny Torres, de 14 años es violada, y torturada y asesinada junto con sus dos hermanos menores, por parte de militares de la Brigada Móvil Nº 5. Bogotá, junio 2010. Julieth Xiomara Camargo, de 18 meses, es abusada y torturada por su padre hasta causarle la muerte. Ibagué, septiembre de 2009, Erika Cecilia Yenerys es desfigurada y descuartizada por su esposo, el coronel Joaquín Aldana, comandante de la policía del Tolima. Melgar, agosto de 2006. Una niña de 12 años es secuestrada, drogada y violada en la base militar por dos militares estadounidenses…. No son "casos aislados". En la última década, "en promedio en Colombia cada día murió una mujer en forma violenta" (Comisión Colombiana de Juristas), cada cuatro días muere una mujer a manos de su pareja. Según la Fundación Plan, una ONG internacional que opera en el país, cada hora 20 niñas son víctimas de maltrato y diariamente 100 mujeres son golpeadas por sus parejas. El 50% de los colombianos admiten haber maltratado a su mujer, el 26% ha hecho algo para intimidarla, un 14% señala que, al menos, una vez le ha propinado una palmada en la cara a su compañera y un 9% un puño (UNIFEM, 2010). La violencia sexual es una de las principales causas que encabezan el desplazamiento for-zado de las mujeres en Colombia, 2 de cada 10 desplazadas se han visto obligadas a huir debido a este delito. [...] La violencia sexual continúa durante el desplazamiento: el 52% de las mujeres han sufrido algún tipo de maltrato físico y el 36% han sido forzadas por desconocidos a tener relaciones sexuales. (Oxfam Internacional, 2009). Mientras usted lee esto, muchas mujeres están siendo víctimas de acoso o maltrato físico en algún lugar de Colombia; en Irán o Nigeria pueden estar siendo lapidadas; en Irak y Afganistán violadas por las tropas norteamericanas, en Pakistán pueden estar siendo quemadas; en Somalia "circuncidadas", en Hamburgo esclavizadas sexualmente; o podrían estarse ahorcando en el Congo o en India prefiriendo la muerte a tener que ser violadas repetidas veces hasta quedar embarazadas, en el primer caso, o a tener que casarse con hombres que podrían ser sus abuelos, en el segundo. Por todo el mundo, a millones de mujeres en talleres, burdeles y su propia casa las maltra-tan y degradan, y las tratan como mercancías de compraventa. A millones de mujeres las poseen y controlan como si fueran cosas y no seres humanos. Tres de cada cuatro muje-res en el mundo han sufrido violencia machista en algún momento de su vida (ONU). Nada más en India hay de 400.000 a 500.000 niñas prostitutas. En Tailandia a 800.000 niños y adolescentes los obligan a prostituirse. Todos los años en Estados Unidos, entre dos y cuatro millones de mujeres son apaleadas. Todos los años unas 132.000 mujeres denuncian que han sido víctimas de la violación o intento de violación. Unas dos a seis veces más mujeres son violadas pero nunca lo denuncian. Todos los días, a cuatro mujeres las mata el esposo o el novio. A la vera de una oscura carretera en la República Dominicana, el 25 de noviembre de 1960, sicarios al servi-cio del infame régimen de Trujillo, respaldado por Estados Unidos, emboscaron y asesinaron a las tres hermanas Mirabal. El ejemplo de estas jóvenes mujeres que dedicaron su vida al derrocamiento del go-bernante impuesto por Estados Unidos avivó más una lucha que a la larga llevó a un levantamiento armado contra la invasión yanqui en 1965. Durante décadas, activistas enemigos del imperialismo y de la opresión de la mujer en muchos países conmemoraron informalmente este aniversario. Desde 1999 esta fecha se oficializó como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en buena parte buscando limarle su relación con el espíritu revolucionario de las Mirabal.
La violencia de género alcanza hoy al 67% de las mujeres mexicanas de 15 años o más. Más de 450 feminicidios se han cometido desde 1993 en Ciudad Juárez, en el estado de Chihu-ahua. No existen crímenes más monstruos en todo el mundo que aquellos que se cometen contra las mujeres. No existen motivos más justos para resistir que los horrores que sufren las mujeres cada día. Y si eso fuera el único motivo, y no lo es, esos crímenes en sí presentarían la necesidad y la exigencia de la revolución. Imaginémonos por un momento que las mujeres sean tratadas como seres humanos, no como seres inferiores sino como lo que son, seres humanos completos capaces de participar de manera plena en pie de igualdad en todas las esferas de la actividad humana. Esto es real y posible. Pero debido a que la opresión de la mujer está atada tan profundamente al tejido social en Colombia y en todo el mundo… porque se entreteje de manera íntima y concatenada a otras formas de opresión en esta sociedad capitalista semicolonial y semifeudal… se necesitará de una revolución total para liberar a la mujer. ![]() Es necesario que desde ya desarrollemos un nuevo espíritu tanto en las mujeres como en los hombres de rechazar que sea mantenida la mujer "en su lugar", sea bajo velos medievales o exhibidas como mercancías "modernas" en todas partes, de la pornografía cada vez más degradante y violenta a los anuncios que nos bombardean a diario y de un millón de formas más. Debería dar un paso hacia un movimiento para la revolución en este país en que la furia desencadenada y concentrada de la mujer sea una fuerza poderosa que lo impulsa hacia adelante. Toda la humanidad necesita la revolución. Necesitamos una sociedad que movilice a las masas populares a pensar y trabajar juntas para transformar el mundo y a sí mismas y eliminar todas las formas de opresión, entre ellas la opresión de la mujer. |
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| Colombia, 25 de noviembre de 2010 |